¿Por qué nos gusta el libro y no tanto la película?

Actualizado: 21 mar

1. El libro y su adaptación al cine:


En ocasiones, al terminar un libro nos quedamos prendadas de él. Parece que hemos encontrado un texto que ha sido escrito para nosotras. Tiene todo eso que nos llama la atención, que nos gusta, nos sentimos reconocidas en él o simplemente nos ha divertido el argumento. Y de pronto descubrimos que hay una versión audiovisual, bien en forma de película o, cada vez más habitualmente, en una serie. Tiene que ser nuestro día de suerte. Algo hemos hecho bien en otra vida. Vamos, que en cuanto podamos nos lanzaremos a la sala de cine, o a la plataforma de turno, para degustar esa historia que ya conocemos. Queremos ponerle cara a esos personajes que hemos imaginado, ver en tres dimensiones las escenas que tanto nos han entretenido.


Sin embargo, tras la esperada mutación, cuando vemos el resultado, no es del todo satisfactorio. Es la misma historia, con idénticos protagonistas, pero las sensaciones que nos provocan son diferentes. No te sientes igual de identificada con los personajes, a las escenas les falta algo de punch, es como si no se transmitiera con la misma energía todo lo bueno que tiene la novela.


2. Algunos casos poco afortunados:


En este sentido, hay libros que obtuvieron el calificativo de bestsellers y que posteriormente fueron adaptados a películas sin mucho éxito. Nos salen títulos como Las crónicas de Narnia, Divergente, Cincuenta Sombras de Grey, Eragon, La brújula dorada, Los viajes de Gulliver, El retrato de Dorian Grey, Alicia en el país de las Maravillas, El código Da Vinci, El gran Gatsbi, etcétera.


Fuente | Casa del Libro
Fuente | Casa del Libro

A lo mejor nunca has vivido lo que acabo de relatar, pero seguro que alguna vez has oído comentar aquella manida frase de el libro es mejor. Es como si fuera una máxima que se presupone, uno de esos tópicos que cada cierto tiempo escuchamos. Pero, ¿siempre es así? Y, ¿por qué es así? La primera pregunta es más sencilla de responder que la segunda.


En realidad, la percepción de que el libro es mejor es tan subjetiva y variada como la de cualquier otro aspecto que se someta al escrutinio de los gustos personales. Y es que también hay un buen puñado de obras en las que tanto, primero, el libro, como después, la película, han sido éxitos rotundos y podrían contradecir la hipótesis de que el libro es mejor. Vamos a ver ejemplos de esto último.


3. Otros casos que fueron un éxito en los dos formatos:


En este saco meteríamos títulos como El padrino, Alguien voló sobre el nido del cuco, El señor de los anillos, Parque jurásico, Blade Runner, El silencio de los corderos, Extraños en un tren, Lolita, Psicosis, Trainspotting, Harry Potter, El nombre de la rosa, etcétera.

Fuente | Casa del libro
Fuente | Casa del libro

4. Posibles motivos:


Para responder a la pregunta de por qué muchas veces el libro es mejor, sin meternos en el farragoso mundo de los gustos, aludiré a diferentes causas por las cuales en ocasiones nuestras expectativas no quedan cubiertas.


En primer lugar, hay que destacar la dificultad de adaptar ciertas situaciones que se cuentan en los libros, tales como pensamientos, deseos de los protagonistas o descripciones muy detalladas de un lugar específico.


Otro de los motivos puede tener que ver con una adaptación que no haya sido muy fiel al libro. En ocasiones, los guionistas o directores cambian aspectos importantes de la trama o de algún personaje. Esto puede chocar con lo esperado por el público o el escritor original. Sin embargo, para contradecir también esta tesis, hay que tener en cuenta que en ocasiones estos cambios no son un sinónimo de fracaso en la gran pantalla, ya sea porque las variaciones mejoran el texto original o porque encajan igualmente con los gustos del público y la crítica. Un ejemplo sería lo ocurrido con El resplandor. En este caso Stanley Kubrick cambió algunos detalles de la historia y suprimió otros de la novela de Stephen King. En el libro el protagonista es consciente de lo que está haciendo, y decide suicidarse, a diferencia de lo que ocurre en la película. O en el personaje de Wendy, una mujer que en la película es sumisa y extraña, pero que en la novela es fuerte y más capaz.


Además, que nos guste más el libro tiene que ver muchas veces con algo tan subjetivo como que cuando leemos una historia nos formamos una imagen en nuestra cabeza sobre cómo son los personajes, los lugares y cómo transcurren las escenas, y no siempre se corresponde con lo que luego vemos.


Sin embargo, uno de los motivos más importantes del descontento tiene que ver con la naturaleza de los conflictos, que se desarrollan de manera predominante en la literatura y el cine. En los libros muchas veces los conflictos más interesantes de los personajes son los internos, los que le pasan al personaje consigo mismo, cuando chocan lo que debe hacer, lo que quiere hacer y lo que puede hacer. Son las frustraciones, los traumas, los deseos no cumplidos… En las películas los conflictos más habituales de los personajes son externos. Son los que tienen que ver con otros personajes, con conseguir un objetivo que no es necesariamente personal: atrapar a un asesino, cazar a un tiburón, volver a tu casa…

Al adaptar una historia de la literatura al cine, los realizadores audiovisuales tienen que tener en cuenta estos conflictos, y buscar como expresarlos de la mejor manera. En ocasiones, estas diferencias llevan a los directores a cambiar las tramas, para que tenga sentido lo que se cuenta audiovisualmente. Otras veces, usan herramientas como el flash-back, los sueños o la voz en off que les ayudan a explicar los conflictos internos.


5. Dos ejemplos personales:


Desde mi propia perspectiva, quiero nombrar dos casos donde las sensaciones, después de leer el libro y visionar la película, son muy distintas. Es lo que me ocurre con las obras El perfume y Las cenizas de Ángela. En la primera, para mí, uno de los atractivos del libro es la extraordinaria descripción del protagonista de todos los olores que percibe de una manera casi patológica. En el segundo título, siento que uno de los grandes aciertos de esta novela, que alcanzó el premio Pulitzer, es la descripción, desde la mirada de un niño, de los diferentes acontecimientos en la historia. En las versiones cinematográficas, por el contrario, no se llega a reseñar con igual viveza esas características especiales de estos escritos.












Fuente | Casa del libro

En definitiva, la literatura y el cine tienen semejanzas, pero se muestran al público con lenguajes distintos, y eso provoca que, en ocasiones, no sea sencillo adaptar una buena obra literaria. Sobre todo si la historia gira en torno a los conflictos internos de los personajes, sus pensamientos o a descripciones muy detalladas. Quizá no todas las obras literarias estén hechas para ser llevadas a una pantalla, o a lo mejor sí, y todo depende de la pericia del que adapta la obra. Y tú ¿qué opinas?


Victor Herrero

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